¿Qué dicen los ecologistas de los incineradores?
En la propaganda proincineración se argumenta que la incineración es “la mejor opción para tratar la basura que no ha podido ser reutilizada, ni reciclada, ni compostada” sin plantearse por qué la basura no ha podido ser ni evitada, ni reutilizada, ni reciclada ni compostada. España, en comparación con otros países desarrollados, se encuentra en unos niveles de recogida selectiva muy modestos y carece de una estrategia a largo plazo para minimizar la generación de residuos.
En España se quiere solucionar el problema de la generación de residuos con un sustancial incremento de la capacidad incineradora en lugar de invertir en políticas de prevención, recogida selectiva, reutilización, reciclaje y compostaje como se hace en Flandes (Bélgica), campeón europeo en gestión de residuos.
Todos los argumentos que se aducen para justificar la incineración como son las emisiones de gases de efecto invernadero, las plagas, combustiones espontáneas, dioxinas y furanos, lixiviados y colmatación de los vertederos, son inservibles, porque una correcta gestión de las plantas de tratamiento ofrecería adecuada respuesta a TODOS esos problemas.
Las dioxinas son el contaminante más conocido asociado a los incineradores. Causan una gran variedad de problemas en la salud, incluyendo cáncer, daños al sistema inmunológico, y problemas reproductivos y en el desarrollo. Las dioxinas se biomagnifican, lo que significa que pasan a través de la cadena alimentaria desde la presa al predador, concentrándose en los productos a base de carne y lácteos y, finalmente, en los humanos. Las dioxinas son de particular interés porque están por todas partes presentes en el medio ambiente (y en los humanos) a niveles que han demostrado causar problemas en la salud, lo que implica que la población entera está sufriendo sus efectos ahora. En todo el mundo, los incineradores son la fuente primaria de dioxinas.
Los incineradores son también una fuente principal de contaminación con mercurio. El mercurio es una poderosa neurotoxina, que deteriora las funciones motoras, sensoriales y cognoscitivas, y la contaminación con mercurio está esparcida. Los incineradores son también una fuente significativa de otros metales pesados contaminantes, como el plomo, cadmio, arsénico, cromo y berilio.
En el proceso se producen dioxinas y furanos, metales pesados (cadmio, mercurio, plomo, etc.), y compuestos orgánicos volátiles (tolueno, diclorobenceno, hexaclorobenceno y otras 186 sustancias más).
Por su parte, los residuos inorgánicos se funden en el fondo del reactor, obteniendo un material vitrocerámico que se puede destinar a la fabricación de productos abrasivos, como aislantes de alta temperatura (lana mineral) o relleno de la bases de carreteras.
Se han utilizado también para hacer hormigón para pavimentar calles y estacionamientos en un porcentaje del 10-15% de mezcla de cenizas de incineración. Se han esparcido en campos agrícolas, caminos e incluso en el patio de una escuela detectándose a posteriori presencia de dioxinas en cantidades centenares de veces superiores a las toleradas.
Por otra parte, los expertos de Ecologistas en Acción añaden que estas plantas requieren una gran cantidad de energía eléctrica y de agua, lo que puede poner en peligro el abastecimiento para uso agrícola y humano.
(Información extraída de las alegaciones presentadas por Ecologistas en Acción de Córdoba,
de un artículo de CONSUMER y de la nota de prensa de Greenpeace. 3 de octubre del 2010)




![Lazy Lass [eXPLoReD] Lazy Lass [eXPLoReD]](http://static.flickr.com/7083/7272226034_3d95aba441_t.jpg)

![Alte Elbbrücke [explored] Alte Elbbrücke [explored]](http://static.flickr.com/7223/7272481584_f786c81f26_t.jpg)