¿Qué hacer ante el acoso escolar?

El acoso escolar o “bullying” es un tipo de agresión física o psicológica que, de manera continuada, ejerce un/a chico/a o un grupo sobre otros/as.

A los acosadores escolares se les suele identificar con ambientes problemáticos y en los que han sido víctimas de malos tratos. Sin embargo, también los hay entre chicos /as que han estado sobreprotegidos/as: “niños/as mimados/as”. Estos/as tienen dificultades de adaptación y presentan carencias afectivas. Sienten que no les comprenden y suelen adoptar una postura de no respetar las normas, de tratar que los/as otros/as hagan lo que ellos/as dicen, para lo cual, pueden recurrir a la amenaza, e incluso a la violencia.

Los/as chicos/as acosados/as suelen mostrar timidez, inseguridad, complejo de inferioridad, baja autoestima e introversión. También pueden elegir los /as acosadores /as a compañeros /as con alguna característica específica: muy delgados/as, gordos/as, con gafas o a los “empollones” de la clase. En ocasiones los padres  y madres tardan tiempo en descubrir que su hijo/a es víctima del acoso escolar. Necesitan observar si busca excusas para no ir al colegio; si llega a casa con algún tipo de magulladura (aunque diga que se la ha hecho jugando); si tiene frases peyorativas escritas en sus libros; si duerme mal o si se comunica poco. Si el centro tiene muchos alumnos/as, el profesorado quizá no conozca todo lo que ocurre, pues los /las chicos/as acosadores/as buscan momentos y lugares en los que no puedan ser vistos para hacer sus fechorías, a veces, fuera del centro; también amenazan a sus víctimas diciéndoles que si se “chivan”, les ocurrirá algo peor.

Resulta fundamental mantener un contacto continuado con el profesor-tutor, para que observe a qué juega, con quién se relaciona…, sobre todo en los recreos y en el tiempo del comedor. Es muy importante que el/la chico/a acosado/a se sienta apoyado/a y comprendido/a por sus padres, madres y profesores/as. Conviene dejar las críticas y los sermones y emprender un trabajo orientado a que aprenda a protegerse y a cuidar de sí. Para ello se precisa aumentar su autoestima y su propia valía personal; crear un clima en el que pueda existir una comunicación fluida y trabajar los aspectos emocionales que le merman y con los que sufre mucho.

Si el caso presenta cierta profundidad y los padres/madres ven que no pueden abordar el tema solos, conviene buscar la ayuda de un especialista. Hay cuestiones que si no se tratan en su momento, pueden dejar secuelas durante toda la vida.

Pepe López / Sábado, 2 de abril de 2005


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