Un tema muy “pesado”, la mochila
No es raro ver un una mochila escolar con un peso de 10-15 kilos. Mi propia hija lleva una.
La mayoría de los estudios y artículos que he leído sobre el tema, indican que el peso de la mochila no debe exceder de entre el 10 al 15% del peso corporal del niño. El principal problema no es cargar puntualmente con un peso de x kg. a la espalda; el problema es la reiteración del acto (diariamente dos veces y andar con ella a cuestas un determinado camino que en algunos casos puede ser largo).
De todas las formas siendo importante el peso, hay otros factores que también influyen, y mucho, como son por ejemplo:
- La forma de llevar la mochila (llevarla sobre una sola asa o sobre dos, llevarla sin que la parte de abajo descanse sobre la cintura, el ajuste de los tirantes al cuerpo que provocará o no que la mochila quede colgando, etc.). En este apartado habría también que tener en cuenta incluso la forma de andar cuando se carga con la mochila.
- La distribución del peso dentro de la misma.
- La forma y el tamaño de la mochila (si sobresalen o no de la espalda, si las asas están bien acolchadas o no, si tienen un cinturón de sujeción a la altura del pecho, etc.).
El problema del peso de las mochilas, no es un problema nuevo. Pienso que tanto en buscar solución para el alumnado y los kilos que tiene que transportar de manera diaria, deberíamos preguntarnos ¿por qué se llega a esa situación? ¿Son realmente necesarios todos los libros que se le asignan a cada curso?
El libro debería ser en determinadas ocasiones como una ayuda, como una consulta; pero la fuente principal debería ser los apuntes que cada niño/a toma en las aulas. Partiendo de esto sería muy fácil disminuir la carga de los alumnos/as.
Pero ese es otro problema, los intereses editoriales difícilmente permitirían alcanzar este nivel.
¿Por qué un alumno universitario no va cargado a las aulas con todos los manuales del día?
Pues por eso sencillamente, porque va a aulas, y los libros (los que considere oportunos comprar) los tiene en casa como forma de consulta.
Pero nuestros alumnos de bachillerato, de la ESO, y de primaria; tienen que llevar los libros por un lado, más las libretas para los apuntes…..un sinsentido.
Un 40% de los alumnos de E.S.O. sufren problemas de espalda, aunque evidentemente el peso de la mochila no es la única causa de esos problemas. Los escolares pasan mucho más tiempo sentados en el pupitre que trasladando la mochila, por lo que las posturas inadecuadas son mucho más importantes, según mi criterio, que la carga de la mochila. Debería haber una escuela de espalda en los colegios en la que se enseñara a los niños y niñas cómo sentarse, agacharse, levantarse, coger un libro, algo que se cae, etc.
En cuanto al uso de carros para las mochilas, además de existir problemas cuando el aula se encuentra en las plantas superiores, no es recomendable que alumnos/as de infantil los utilicen pues muchos de ellos agarran con una mano el carrito, y con la otra al compañero/a de clase, con lo que si hay un tropiezo van los dos de cabeza al suelo. En muchas escuelas de infantil están empezando a desaconsejar la utilización de carros para las maletas por lo mismo.
El tema de los carritos está bien, pero pienso que mejor podría establecerse en el centro escolar la idea de no tener que acudir con los libros al aula, sino llevar una carpeta con separadores, o cualquier otro tipo de fichero que fuera suficiente para llevar a clases y así los libros se quedarían siempre en casa para consulta de las materias dadas en el día. Los ejercicios o cualquier otra tarea, podrían ser dados por el profesorado en una hoja sin tener que recurrir al libro para indicarlos. De esta forma no sería necesario llevar cada día todos los libros en función de las asignaturas que tocasen.
Pienso que si del propio claustro se promoviera esta tendencia, la presencia de los libros día a día iría disminuyendo. También los profesionales de orientación del centro, junto a dirección, claustro, incluso AMPAs, deberían tomar parte en el tema.
Cada centro es un mundo, los hay con pocos pisos y otros con muchos. Donde al esfuerzo de traer y llevar la mochila se le une el tener que subir y bajar escaleras. En función de las características del centro, los profesionales deberían adoptar las fórmulas que mejor consideren.
Magdalena Dingle Ferreira / Luns, 15 de enero de 2010




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